Cuenta la tradición
que un pastor de Reinosa que poseía un caballo al que tenía gran cariño decidió
dejarle en libertad
sus últimos días
por los pastos de la zona porque ya estaba muy viejo.
Su gran sorpresa al cabo de unos días fue
ver a su caballo con un aspecto
lozano. Buscando la causa de aquella sorprendente recuperación averiguó que bebía las aguas de
un manantial, al cual se atribuyeron tales propiedades regenerativas, de manera casi
milagrosa.
Y es allí en esos
manantiales donde se ubicó el Balneario de Corconte, junto al pueblo de
este nombre.
En el siglo XIX el
Agua de Corconte ya tenían fama por sus propiedades curativas.
Prestigiosos e insignes médicos
han recomendado el Agua de Corconte como G. Marañón, P. Cifuentes y otros muchos ilustres.
Desde entonces el reconocimiento del Agua de Corconte ha ido aumentando y
traspasando fronteras, situándose en los primeros puestos del ranking mundial en
aguas minerales.